El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, admitió la crítica situación del suministro de agua potable en La Habana, instando a una resolución rápida del problema. Esta declaración pública refleja la creciente preocupación por la escasez de agua que afecta a la capital cubana. Si bien no se detallaron las causas específicas, la falta de acceso a agua potable impacta significativamente la vida cotidiana de los habitantes. Díaz-Canel enfatizó la necesidad de encontrar soluciones “en el menor tiempo posible”, sin ofrecer plazos concretos. La escasez hídrica se suma a los desafíos económicos que enfrenta Cuba. El gobierno busca mecanismos para mitigar los efectos de la crisis y garantizar el acceso a este recurso vital.