La Habana enfrenta una severa crisis energética con racionamiento eléctrico generalizado, generando caos en la vida cotidiana de sus habitantes. Ante esta situación, el gobierno cubano ha anunciado un paquete de reformas económicas de gran alcance, impulsadas en parte por la presión de la administración Trump. Estas reformas representan una apertura histórica y una liberalización gradual del régimen comunista. Sin embargo, la implementación de estas medidas se produce en un contexto de escasez y dificultades económicas persistentes. Residentes de La Habana expresan su preocupación por la situación actual y la incertidumbre sobre el futuro. La crisis energética y las reformas económicas plantean desafíos significativos para la isla. El futuro de Cuba dependerá de la efectividad de estas reformas y la capacidad del gobierno para abordar la escasez de recursos.