El Partido Comunista de Cuba ha anunciado un paquete de medidas económicas sin precedentes que incluyen el apoyo a la libre empresa y la inversión extranjera, incluyendo la de cubanos residentes en el extranjero. Presentado ante la Asamblea Nacional, el plan contempla ampliar las oportunidades para el sector privado, potencialmente incluyendo la privatización de empresas estatales y la introducción de bancos privados en un sistema financiero dominado por el Estado. Esta decisión representa un cambio significativo para Cuba, tras siete décadas bajo un régimen comunista. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que las dificultades económicas no pueden atribuirse únicamente a las sanciones estadounidenses, que se han intensificado bajo la administración Trump. Díaz-Canel también criticó la lentitud y el burocratismo que obstaculizan el progreso, advirtiendo sobre la posible resistencia de sectores más conservadores del Partido Comunista a las reformas. A pesar de la posible falta de apoyo unánime, enfatizó la urgencia de implementar estas medidas, contando con el respaldo de Raúl Castro. La administración estadounidense, por su parte, ha expresado su escepticismo, sugiriendo que las reformas podrían debilitar la presión sobre Cuba.
