La escasez de combustible en Cuba está afectando severamente la vida cultural del país, incluyendo las actividades de las bailarinas. Las limitaciones en el transporte y el acceso a recursos básicos han dificultado la práctica y presentación del ballet, una forma de arte emblemática en la isla. A pesar de las adversidades, las bailarinas cubanas se esfuerzan por continuar con sus ensayos y presentaciones, demostrando una notable resiliencia. La crisis energética impacta no solo al sector cultural, sino a todos los ámbitos de la sociedad cubana. Esta situación plantea desafíos significativos para el futuro del arte y la cultura en el país. Las artistas buscan alternativas para mantener viva la tradición del ballet en medio de las dificultades económicas y logísticas.