El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha indicado la necesidad de reformas económicas significativas en la isla, reconociendo un momento de extrema dificultad. Sus declaraciones sugieren una apertura gradual hacia el sector privado y la inversión, buscando adaptar el país a las circunstancias actuales. Esta posible flexibilización económica se produce en un contexto de severos desafíos para Cuba. Sin embargo, Díaz-Canel reafirmó el rechazo a las presiones ejercidas por Estados Unidos, manteniendo una postura firme frente a la injerencia extranjera. El mandatario enfatizó la urgencia de modificar políticas obsoletas para afrontar la compleja situación que atraviesa Cuba. Estas medidas podrían implicar una mayor participación del sector privado en la economía cubana. La situación económica de la isla ha impulsado esta revisión de políticas.