Cuba espera que la celebración de la Copa Mundial, con partidos cercanos en Miami, pueda disuadir a Estados Unidos de emprender acciones militares contra la isla. Esta esperanza surge en un contexto de agravamiento del bloqueo petrolero estadounidense, que ya lleva casi cinco meses afectando a la economía cubana. El exembajador de Cuba ante la Unión Europea, Carlos Alzugaray, considera que la proximidad geográfica de Cuba a Estados Unidos y su capacidad de respuesta, incluyendo el uso de drones, podrían disuadir un ataque durante el torneo. No obstante, las autoridades cubanas se preparan para el peor escenario, anticipando que la situación podría escalar. El bloqueo energético ha generado dificultades significativas en el suministro de combustible y electricidad en Cuba. El Mundial finalizará el 19 de julio, fecha hasta la cual se espera que la situación se mantenga relativamente estable. La posibilidad de una respuesta cubana ante una acción militar estadounidense añade una capa de complejidad a la situación.