La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba aprobó por unanimidad una amplia reforma económica impulsada por el Partido Comunista y con el respaldo de Raúl Castro. Estas reformas buscan privatizar una parte significativa de la economía socialista cubana, respondiendo a las severas sanciones impuestas por Estados Unidos. La medida representa un cambio sustancial en el modelo económico del país, históricamente centralizado. Se espera que la privatización ayude a mitigar los efectos de las sanciones estadounidenses y a estimular el crecimiento económico. Los detalles específicos de las reformas incluyen la apertura a la inversión privada en diversos sectores. La aprobación refleja un intento de adaptación a las difíciles condiciones económicas actuales y un esfuerzo por garantizar la supervivencia del sistema. El gobierno cubano considera estas reformas cruciales para el futuro económico de la isla.
