Cuba enfrenta un apagón sin precedentes, afectando al 74% del territorio nacional. La falta de electricidad se debe a la inoperatividad de nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas del país. Estas unidades están fuera de servicio ya sea por fallas técnicas o por labores de mantenimiento. La crisis energética agrava la situación económica y social de la isla. El gobierno cubano no ha anunciado plazos para la restauración completa del servicio eléctrico. Esta situación impacta negativamente en servicios básicos como hospitales, suministro de agua y comunicaciones. Se teme un prolongado período de oscuridad para la mayoría de los cubanos.