Cuba anunció un paquete de 176 medidas que representan la reforma económica más amplia desde la revolución de 1959. Estas reformas buscan modificar sustancialmente el modelo económico del país, vigente durante casi siete décadas. La Habana considera que Estados Unidos carece de legitimidad moral para criticar estas transformaciones internas. Las medidas introducen cambios significativos en diversos sectores, aunque los detalles específicos aún se están revelando. El gobierno cubano argumenta que las reformas son necesarias para impulsar el crecimiento económico y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. Esta iniciativa se produce en un contexto de tensiones bilaterales con Washington y sanciones económicas impuestas a la isla. La respuesta de EE.UU. a estas reformas aún no se ha pronunciado oficialmente.
