El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha denunciado enérgicamente la incautación por parte de Estados Unidos de 2,2 millones de litros de combustible. Rodríguez calificó las sanciones secundarias impuestas por Washington como un “castigo colectivo” ilegal y sin fundamento. La denuncia se centra en lo que Cuba considera una falta de autoridad moral de EE UU para restringir su comercio, especialmente después del decomiso del biodiésel. El canciller enfatizó que estas acciones perjudican a la población cubana en su conjunto. La incautación del combustible representa una escalada en las tensiones comerciales entre Cuba y Estados Unidos. Cuba considera estas medidas como una violación del derecho internacional y un intento de asfixiar su economía. El gobierno cubano ha condenado las sanciones y exige su inmediata revocación.

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