El Parlamento cubano ha aprobado por unanimidad una serie de reformas económicas de gran alcance, marcando un punto de inflexión desde la revolución de 1959. Estas reformas contemplan la privatización de una porción importante de la economía, actualmente en crisis. La medida responde, en parte, a las presiones ejercidas por la administración de Donald Trump sobre la isla. Se espera que esta apertura impulse la economía socialista, que enfrenta serias dificultades. Los cambios representan la reestructuración económica más significativa en Cuba en más de seis décadas. La implementación exitosa de estas reformas podría significar un cambio radical en el modelo económico cubano. Se considera un paso histórico hacia la liberalización económica.
