La emblemática esfera de cristal, trofeo del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, es fruto de un meticuloso proceso artesanal. Los maestros vidrieros de Moser pueden necesitar hasta cuarenta esferas para obtener algunas piezas impecables, debido a la exigencia de una calidad sin defectos. Cualquier imperfección, como burbujas o impurezas, implica el descarte inmediato del objeto. La creación de cada galardón involucra a aproximadamente veinte artesanos y requiere entre dos y tres semanas de dedicación. Este proceso destaca la tradición y el alto nivel de la artesanía checa. La esfera representa no solo un premio cinematográfico, sino también un símbolo de la excelencia y la precisión artística. Su elaboración es un testimonio del compromiso con la perfección que caracteriza al festival.
