Una antigua fortaleza croata en la región de Dalmacia central fue construida sorprendentemente por monjas. El Kaštilac, ubicado en Kaštel Gomilica, sirvió como refugio para numerosas familias a lo largo de los siglos. Contrario a lo que se esperaría, la construcción no fue llevada a cabo por trabajadores o guerreros, sino por dedicadas religiosas de Split. Esta inusual historia resalta la fortaleza y resiliencia de las comunidades religiosas en Croacia. El Kaštilac representa un testimonio histórico de protección y perseverancia. Su construcción demuestra la capacidad de las monjas para participar en labores no convencionales, asegurando la seguridad de su comunidad. Este monumento histórico sigue siendo un punto de interés en la región.