Líderes croatas han rechazado una nota de protesta de Belgrado que acusa a Zagreb de injerencia en las próximas elecciones serbias. Sugieren que el partido gobernante serbio, bajo presión, está utilizando la acusación para movilizar a sus votantes. Zagreb califica las acusaciones como infundadas y destinadas a influir en la opinión pública. La respuesta croata desestima vehementemente cualquier participación en los asuntos electorales de Serbia. Este intercambio intensifica las tensiones políticas entre Croacia y Serbia. El gobierno de Croacia considera que Belgrado busca desviar la atención de los problemas internos. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad regional y la confianza entre ambos países.