Nuevos ataques en la península de Crimea, específicamente en Kerch, han provocado cortes de energía generalizados en el territorio ocupado. La situación ha derivado en una creciente escasez de combustible, afectando el transporte público, como demuestran las interrupciones en el servicio de tranvías en Yevpatoria. Los residentes locales reportan la imposibilidad de adquirir gasolina en las estaciones de servicio. Estos incidentes se suman a una presión ya existente sobre el suministro de combustible en la región. Las autoridades no han emitido aún un comunicado oficial detallado sobre la magnitud de los daños o las medidas adoptadas. La infraestructura crítica de Crimea ha sido blanco repetido de ataques en las últimas semanas, intensificando las dificultades logísticas y económicas en la zona.
