Las autoridades de Crimea, territorio ocupado por Rusia y destino turístico popular, han anunciado el cierre de campamentos de verano y actividades relacionadas con el turismo hasta el 1 de septiembre. La medida se justifica por una grave escasez de combustible, provocada por los ataques ucranianos a la infraestructura energética rusa. Esta escasez de gasolina, que afecta incluso a Moscú, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, se originó por ataques a larga distancia. Las gasolineras crimeas suspendieron la venta de combustible a particulares y empresas desde el domingo, tras haber aplicado restricciones previas. El gobernador de Crimea, Sergei Aksyonov, argumentó que el cierre de los campamentos infantiles responde a consideraciones de seguridad pública. Rusia ha perdido alrededor del 25% de su producción de combustible en la última semana, reduciéndose a 90.000 toneladas diarias. La escasez de gasolina se extiende por varias regiones rusas, incluyendo Lípetsk, Rostov, Tatarstán, Vorónezh y Erkhú en Siberia, con restricciones en la venta de gasolina de 95 octanos y diésel en Moscú.
