Las estaciones de servicio en la península de Crimea, controlada por Rusia, han suspendido todas las ventas de combustible. La medida entró en vigor el domingo a partir de las 09:00 horas locales y afecta tanto a personas físicas como a empresas. La restricción es total, prohibiendo los pagos en efectivo, electrónicos y mediante vales. Esta decisión ocurre en un contexto de alta tensión militar en la región. Paralelamente, Ucrania ha llevado a cabo ataques estratégicos contra refinerías situadas a 2000 kilómetros de distancia. Estas acciones buscan debilitar la logística energética del adversario. La situación refleja la creciente vulnerabilidad de la infraestructura rusa en las zonas en conflicto.
