Las autoridades de ocupación rusas en Crimea han impuesto nuevas restricciones a la venta de gasolina, limitándola exclusivamente a representantes de la administración impuesta. La medida prohíbe la compra de combustible a la población civil. Esta decisión intensifica el control ruso sobre los recursos en la península, anexada por Moscú en 2014. No se han ofrecido explicaciones oficiales sobre las razones de la restricción, aunque analistas sugieren que podría estar relacionada con las necesidades de las fuerzas de ocupación o con la preparación para el invierno. La medida genera preocupación por el impacto en la población local y en la actividad económica de la región. La restricción de combustible se suma a otras medidas de control implementadas por Rusia en Crimea desde su anexión.