Las autoridades de ocupación rusas en Crimea han anunciado la cancelación de todos los campamentos de verano para niños desde el 22 de junio hasta el 1 de septiembre. La decisión fue comunicada por el jefe de la administración, Sergei Aksyonov, y se produce tras la prohibición de venta de combustible a civiles y restricciones en el suministro eléctrico. Estas medidas son consecuencia directa de los ataques ucranianos contra las rutas de suministro y la infraestructura petrolera en la región. El objetivo principal es garantizar la seguridad de los menores ante la escalada de tensiones. La situación refleja un deterioro de la seguridad en Crimea y dificultades logísticas crecientes. La cancelación de los campamentos de verano impacta directamente en las familias y el sector turístico local.
