El artículo explora el arraigado estereotipo de la "mujer amante de los gatos", una figura a menudo caricaturizada como excéntrica o solitaria. Se analiza la persistente asociación cultural entre las mujeres y los felinos a lo largo de la historia. La investigación aborda si existe una base científica para esta conexión, examinando posibles factores psicológicos o biológicos. Se cuestiona si la afinidad por los gatos es una construcción social o si hay predisposiciones inherentes. El texto busca desentrañar el origen y la validez de este mito popular, ofreciendo una perspectiva informada y equilibrada. Finalmente, se presenta la respuesta que la ciencia ofrece a esta antigua correlación.