En Cox’s Bazar, un esquema de extorsión generalizado afecta al sector del transporte, generando graves denuncias. Se estima que se recaudan más de 3 millones de takas mensuales bajo el pretexto de “gastos de línea” de los vehículos. La mayor parte de esta cantidad, más de 2 millones de takas, proviene de los rickshaws de gas natural (CNG). Además, se extorsiona a otros vehículos de tres ruedas, minibuses y al transporte público no registrado por un total superior a 1 millón de takas. Un sindicato organizado es responsable de estas cobranzas ilegales, que luego se entregan a nombre de la policía de tráfico, beneficiando a varios oficiales. La situación genera preocupación por la corrupción y la impunidad en la región.

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