Rocío Gómez, de 27 años, fue víctima de un femicidio en Santa María de Punilla a manos de su primo, con quien compartía una hija de dos años. El agresor ya había sido condenado hace un año por hostigar y agredir a la víctima. A pesar de la condena, el hombre violó las restricciones impuestas y perpetró el crimen, apuñalando a su prima hasta la muerte. Vecinos del lugar expresaron que el hecho era “una crónica anunciada” debido a la historia de violencia previa. La víctima y su hija habían denunciado previamente las agresiones sufridas. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del femicidio y se espera que el agresor enfrente cargos por el delito. Este trágico suceso pone de relieve la urgencia de abordar la violencia de género y la necesidad de proteger a las víctimas.