Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el acceso de menores de 16 años a plataformas como TikTok, YouTube, Instagram y Facebook. Esta medida, implementada en diciembre, marca un hito en la regulación de las redes sociales. Paralelamente, Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, deberá pagar hasta 18 mil millones de dólares para resolver acusaciones de que sus plataformas son diseñadas para crear adicción en los jóvenes usuarios. Este acuerdo pone fin a una de las pruebas más destacadas sobre los daños potenciales de las redes sociales a la infancia. Las demandas provenientes de estados de EE.UU. alegan que las plataformas priorizan la retención de usuarios jóvenes por encima de su bienestar. La situación plantea un debate global sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la protección de los menores en el entorno digital. Se espera que estos eventos impulsen nuevas regulaciones a nivel mundial.