Edwin Bakker, experto neerlandés en terrorismo, afirma que la "guerra contra el terror" iniciada tras los ataques del 11 de septiembre no ha logrado aumentar la seguridad global. Bakker argumenta que la respuesta política habitual tras cada atentado, buscando demostrar fortaleza, es contraproducente. En cambio, destaca la efectividad del trabajo de inteligencia policial y la labor secreta de los servicios de seguridad. Esta estrategia, según el experto, ha demostrado ser más útil en la prevención de futuros ataques. Bakker sugiere que los gobiernos deberían enfocarse en fortalecer estas áreas en lugar de realizar exhibiciones de fuerza después de cada incidente. Su análisis plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas antiterroristas actuales. En resumen, Bakker aboga por un enfoque más discreto y centrado en la inteligencia para combatir el terrorismo.