Costa Rica experimenta un descenso continuo en sus índices de libertad de prensa, generando inquietud en el contexto de una nueva generación. Esta generación, de 17 años, se caracteriza por consumir información de manera fragmentada a través de diversas plataformas. Existe una carencia notable de habilidades para diferenciar entre noticias verificadas y contenido falso o engañoso. La situación plantea desafíos significativos para la comprensión informada de la realidad nacional. Analistas señalan que esta combinación de factores podría afectar la capacidad de los jóvenes para participar plenamente en la vida cívica y democrática del país. La falta de herramientas para el análisis crítico de la información representa un riesgo para la calidad del debate público y la toma de decisiones informadas. Se debate la necesidad de fortalecer la educación mediática y promover el periodismo de calidad para contrarrestar esta tendencia.