La capital costarricense enfrenta una creciente crisis de personas en situación de calle, con miles viviendo en condiciones precarias. Muchos de estos individuos, con problemas de adicción, se refugian en edificios abandonados. Estas estructuras han sido tomadas por organizaciones criminales que las utilizan como puntos de venta y consumo de drogas. La Nación tuvo acceso a cinco de estos “búnkers” intervenidos por la Policía Municipal en San José. La situación revela una problemática social compleja, vinculada al abandono y a la falta de oportunidades. El fenómeno expone la vulnerabilidad de quienes viven en las calles y la presencia del crimen organizado en el centro de la ciudad. La intervención policial busca desarticular estas redes, pero la raíz del problema requiere soluciones integrales.

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