Un reciente estudio, liderado por el científico costarricense André Oliva, ofrece una nueva perspectiva sobre el nacimiento de las estrellas masivas. La investigación sugiere que los chorros de materia expulsados durante la formación estelar, conocidos como protoestelares, juegan un papel crucial en la regulación de la rotación de estas estrellas. Este hallazgo resuelve un antiguo misterio científico sobre cómo las estrellas masivas alcanzan y mantienen una velocidad de rotación estable. Anteriormente, se desconocía el mecanismo que impedía que estas estrellas se desintegraran debido a la fuerza centrífuga generada por su rápida rotación. El estudio propone que estos chorros actúan como un freno, disminuyendo la velocidad de rotación a medida que la estrella se forma. Los resultados podrían tener implicaciones significativas para la comprensión de la evolución estelar y la formación de galaxias.
