La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, se abstuvo de criticar la situación política y social interna de Nicaragua durante una reciente declaración pública. Fernández enfatizó que el pueblo nicaragüense “tiene el gobierno que ha elegido tener”, reafirmando el principio de no injerencia en asuntos internos de otros países. Su postura contrasta con las críticas expresadas por otras naciones y organizaciones internacionales sobre la situación de derechos humanos y democracia en Nicaragua. La presidenta costarricense no profundizó en detalles específicos sobre la situación en Nicaragua, limitándose a defender la soberanía del país vecino. Esta declaración ha generado debate entre analistas políticos, quienes interpretan la postura de Fernández como una señal de cautela diplomática. La respuesta de Fernández se produjo en el contexto de preguntas directas sobre la crisis política en Nicaragua y las denuncias de represión.
