El Ministerio de Hacienda de Costa Rica admitió que una medida implementada por la propia entidad facilitó la evasión de aproximadamente ¢20.000 millones en impuestos. Esto ocurrió al permitir el registro de vehículos importados a un valor menor al real. La práctica, que benefició principalmente la importación de carros de lujo, permitió a algunos evadir sus obligaciones tributarias. Hacienda cerró esta “portilla” o laguna legal en agosto pasado, pero el impacto económico de la evasión ya era significativo. Las autoridades reconocen que la medida, aunque no intencional, tuvo consecuencias negativas para los ingresos fiscales del Estado. Se investigan las dimensiones completas del impacto y las posibles responsabilidades. El Ministerio no ha anunciado si se realizarán investigaciones formales sobre los beneficiarios de esta práctica.

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