Costa Rica enfrenta una preocupante realidad: un aumento significativo de casos de ansiedad y depresión entre sus trabajadores. Esta situación plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento económico actual, el cual parece estar afectando negativamente el bienestar de la población. La creciente presión laboral y otros factores contribuyen a este deterioro de la salud mental, generando un impacto en la productividad y calidad de vida. Expertos cuestionan si es posible mantener un crecimiento económico a expensas del bienestar de las personas. La situación exige una revisión profunda de las políticas laborales y de salud mental en Costa Rica. Ignorar estas cifras ya no es una opción viable para el futuro del país y su capital, San José. Se necesita un enfoque integral para abordar este problema y garantizar un desarrollo sostenible que priorice el bienestar de la fuerza laboral en Costa Rica.

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