Costa Rica posee un potencial casi ilimitado de fuentes de energía renovable. A pesar de esta ventaja, el país enfrenta dificultades para concretar la transición hacia la energía eléctrica generada internamente. El texto plantea que mantener la dependencia de los derivados del petróleo resulta contradictorio. Esta situación se describe como un contrasentido dada la disponibilidad de alternativas limpias. El autor cuestiona la persistencia en el uso de energías fósiles. Se enfatiza la capacidad del país para lograr una transición energética exitosa. En conclusión, existe una brecha entre el potencial renovable y la realidad energética actual.