Un cuarto de las prácticas médicas generales en Nueva Zelanda ahora son propiedad de corporaciones, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la atención médica. Aunque este cambio podría mejorar la rapidez con la que los pacientes pueden ver a un médico, existe la preocupación de que se pierda la relación vital con un médico de cabecera de confianza. La continuidad de la atención es esencial para una buena salud a largo plazo, ya que permite a los médicos comprender el historial médico completo de sus pacientes. La compra de prácticas por parte de entidades corporativas prioriza a menudo la eficiencia y las ganancias sobre la atención personalizada. Este modelo podría resultar en una atención médica más fragmentada y menos efectiva. Es crucial analizar el impacto de estas tendencias en la calidad y la accesibilidad de la atención primaria.