Un controvertido test de natación forzada, utilizado en la investigación de antidepresivos, sigue siendo empleado en Suiza a pesar de su abandono por numerosas empresas farmacéuticas y universidades a nivel global. El experimento consiste en obligar a los ratones a nadar hasta el agotamiento. La diputada del Partido Verde, Léonore Porchet, ha solicitado su prohibición, calificándolo de uno de los experimentos más crueles. La práctica ha generado indignación y debate sobre la ética en la investigación con animales. El periódico Blick, del grupo Ringier, ha dado a conocer la persistencia de este método en el país. Organizaciones de defensa de los animales exigen alternativas a esta prueba, consideradas inhumanas. La discusión se centra en el equilibrio entre el avance científico y el bienestar animal.
