Funcionarios polacos han emitido una explicación oficial sobre la persistencia de figuras controvertidas como Benito Mussolini, Catalina II de Rusia y Gerhard Schröder como receptores de la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración de Polonia. La justificación se centra en la complejidad de revocar honores estatales otorgados en el pasado, argumentando que hacerlo requiere un proceso legal específico y una evaluación cuidadosa de las implicaciones. Se señala que la orden fue concedida en diferentes contextos históricos y políticos, y que su retirada podría sentar un precedente problemático. Las autoridades polacas reconocen la sensibilidad del tema, dada la historia y las acciones de los individuos en cuestión. Sin embargo, enfatizan que la decisión de no revocar los honores no implica una aprobación de sus acciones, sino una cuestión de procedimiento y derecho. La polémica sobre la permanencia de estas figuras en la lista de condecorados ha generado debate público en Polonia.