La recuperación del sector de la construcción ha mostrado signos de debilidad, registrando una desaceleración significativa en su ritmo de crecimiento. Los nuevos pedidos de construcción han experimentado una fuerte caída, lo que sugiere una disminución en la demanda futura. Paralelamente, la producción de construcción también disminuyó, lo que indica una contracción en la actividad actual. Este descenso se atribuye a factores como el aumento de los tipos de interés y la incertidumbre económica general. Analistas señalan que estos datos podrían ser indicativos de una futura recesión en el sector. La caída en los pedidos afecta tanto a la construcción residencial como a la no residencial, creando preocupación sobre el empleo en la industria. El panorama económico exige precaución y un análisis profundo de las políticas para estimular la inversión en construcción.