El Tribunal Constitucional de Hungría ha protagonizado un choque directo con el Presidente de la República, generando una crisis institucional. La disputa se originó a raíz de decisiones presidenciales que el Tribunal considera una extralimitación de funciones. El Primer Ministro ha calificado la situación como un "golpe" sin precedentes para la figura presidencial. Este enfrentamiento marca un punto de inflexión en las relaciones entre los poderes del Estado húngaro. Analistas sugieren que la situación podría escalar y tener consecuencias significativas para la estabilidad política del país. La gravedad de la crisis reside en el desafío abierto del Tribunal Constitucional a la autoridad presidencial, poniendo en tela de juicio el equilibrio de poderes. Se espera que en los próximos días se desarrollen nuevas acciones y declaraciones por parte de ambos bandos.
