La República Democrática del Congo regresa al Mundial de fútbol tras medio siglo, pero la epidemia de Ébola impide que gran parte de su afición viaje. Debido a estrictas restricciones sanitarias y cuarentenas de 21 días, los seguidores residentes en el país enfrentan graves dificultades para trasladarse. Ante este escenario, la diáspora congoleña en Estados Unidos ha asumido la responsabilidad de animar al equipo. En ciudades como Houston y Dallas, miles de expatriados han organizado recibimientos con banderas, vuvuzelas y música ndombolo. La propia selección nacional también tuvo que someterse a un aislamiento sanitario en Bélgica antes de llegar a territorio estadounidense. Los miembros de la comunidad local expresan su tristeza por quienes no pudieron viajar y se comprometen a suplir su ausencia. Asimismo, algunos expatriados europeos han viajado para respaldar a los jugadores en su encuentro contra Portugal.