Mujeres en la provincia de Ituri, República Democrática del Congo, trabajan en condiciones extremadamente precarias en minas de oro artesanales. Estas mujeres, muchas de las cuales dependen de esta actividad para su sustento, pasan jornadas lavando y clasificando mineral a mano en medio del barro y la lluvia. La labor es ardua y peligrosa, pero representa su única fuente de ingresos. La situación se ha agravado recientemente con el brote de Ébola que afecta a la región, sumando una grave amenaza sanitaria a sus ya difíciles condiciones de vida. Las autoridades sanitarias están luchando para contener el virus mientras las mineras continúan su trabajo, exponiéndose al contagio. La combinación de pobreza, trabajo extenuante y riesgo de enfermedad crea una crisis humanitaria compleja en Ituri.
