Michel Nkuka Mboladinga, un reconocido aficionado de la República Democrática del Congo, ha llegado a la Copa del Mundo. Se distingue por su peculiar forma de apoyar a su selección: permanece inmóvil sobre una plataforma durante los partidos. Este gesto no es aleatorio, sino un homenaje a un líder congoleño asesinado, a quien representa como una estatua viviente. Mboladinga busca con esta performance mantener viva la memoria del político y concienciar sobre la situación en su país. Su presencia ha llamado la atención de los medios y aficionados, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y recuerdo. La acción busca visibilizar la historia y las luchas de la República Democrática del Congo en un escenario global como el Mundial. Su inmovilidad durante los encuentros es una declaración silenciosa pero poderosa.
