Recientes inundaciones en la provincia de Limón han generado interrogantes sobre su posible relación con las obras en la ruta 32. Las crecidas han superado niveles históricos, suscitando preocupación entre los habitantes y autoridades locales. Se cuestiona si se realizaron estudios de impacto ambiental exhaustivos antes de iniciar los proyectos viales. Existe incertidumbre sobre la supervisión adecuada de las obras para garantizar que no se esté afectando el drenaje natural de las aguas. Las autoridades no han ofrecido aún una explicación definitiva sobre las causas de las inundaciones. La situación ha reabierto el debate sobre la planificación y ejecución de proyectos de infraestructura en zonas vulnerables. Se exige transparencia y una investigación para determinar responsabilidades y prevenir futuros desastres.
