Anas bin Malik relató la historia de Abdullah bin Amr bin Al-Ash, quien dedicó tres días a observar a un compañero del Profeta Muhammad para descubrir su práctica espiritual. El Profeta había identificado a este compañero como un habitante del Paraíso. Abdullah bin Amr bin Al-Ash buscaba comprender las acciones específicas que le habían valido tal distinción. Tras una intensa observación, descubrió que la única práctica especial del hombre era recitar ciertas súplicas antes de dormir y al despertar. Esta práctica consistía en la lectura de versículos específicos del Corán. La historia destaca la importancia de la devoción y la búsqueda de la guía espiritual en el Islam. El relato subraya que las acciones aparentemente simples pueden tener un profundo significado religioso.