Científicos eliminaron peces invasores del río Colorado en un experimento de cuatro años para favorecer a las especies nativas. La iniciativa resultó en una disminución drástica de la población de truchas arcoíris, una especie introducida. Aunque algunas especies nativas mostraron indicios de recuperación, la evaluación del éxito del programa se ha complicado por otros factores ambientales. El experimento transformó la composición de la población de peces del río. Los investigadores continúan monitoreando los efectos a largo plazo de la remoción. Se mantienen los esfuerzos para proteger las poblaciones de peces nativos del Gran Cañón. La complejidad del ecosistema dificulta atribuir completamente los cambios únicamente al experimento.