El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrentó ataques con bombas apenas un día después de asumir el cargo. Los atentados ocurrieron en diferentes regiones del país, incluyendo un ataque a una caseta de peaje cerca de Cali y otro en el departamento de Cesar, donde un oficial de policía perdió la vida. Las autoridades atribuyen estos ataques a disidentes de las FARC, quienes utilizaron explosivos. De la Espriella había prometido una postura firme contra la violencia durante su campaña y reiteró su compromiso de no mostrar clemencia en redes sociales. Estos incidentes ponen a prueba la determinación del nuevo gobierno frente a la persistente inestabilidad del país. La situación plantea desafíos importantes para la seguridad nacional y la implementación de las políticas presidenciales.