El nuevo gabinete del gobierno, liderado por Abelardo de la Espriella, concentra el poder político en Barranquilla, la capital del Caribe colombiano. Esta decisión ha generado críticas debido a la evidente omisión de regiones clave como el Pacífico, el Valle del Cauca, la Amazonía y la región de la Orinoquía. Analistas sugieren que esta configuración podría reflejar una falta de representatividad y una visión limitada del país. La medida plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para abordar los desafíos y necesidades de todas las regiones nacionales. Se cuestiona si este gabinete, enfocado en el Caribe, será efectivo para gobernar a nivel nacional o si se trata de una estructura transitoria. La Silla Vacía señala que esta configuración representa un cambio significativo en la distribución del poder político dentro del país.