El fiscal Abelardo de la Espriella ordenó considerar el traslado de Kiko Gómez a otra cárcel si fuera necesario, tras descubrirse que el recluso tenía un teléfono celular en su poder. El hallazgo ocurrió durante una entrevista en la que Gómez negaba cualquier implicación en el ataque a la Procuraduría General. Las autoridades investigan cómo Gómez obtuvo el dispositivo móvil mientras estaba bajo custodia. Este incidente pone en tela de juicio la seguridad en el centro penitenciario actual y la veracidad de sus declaraciones. La posesión del celular podría indicar intentos de comunicarse con el exterior o coordinar actividades ilícitas. Se evalúan las medidas disciplinarias correspondientes y se intensificará el control en el establecimiento carcelario. La situación de Gómez se encuentra bajo revisión constante.