El presidente De La Espriella cumplió con la orden judicial de disculparse por la realización de un acto religioso durante su toma de posesión. Esta disculpa se produce después de una tutela interpuesta por diversos sectores de la sociedad que consideraron inapropiada la inclusión de elementos religiosos en un acto de Estado. A pesar de la disculpa, el presidente concluyó su discurso con la exclamación “Viva Cristo Rey”, generando nuevas interpretaciones y debate. La Silla Vacía reporta que este incidente ha suscitado una discusión sobre la separación entre Iglesia y Estado en Colombia. El fallo judicial buscaba garantizar el respeto a la libertad de conciencia y a la laicidad del Estado. La acción del presidente y su posterior disculpa han sido ampliamente cubiertas por los medios de comunicación colombianos.

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