La campaña de Abelardo de la Espriella se encuentra en el centro de una investigación por presuntos pagos irregulares. Se estima que se transfirieron más de mil millones de pesos a una compañía sospechosa de ser una fachada. Según los hallazgos, el representante de la firma beneficiaria no contaba con experiencia empresarial previa. Los investigadores detectaron cambios recientes y atípicos en el objeto social de dicha empresa. Asimismo, se reportaron serias dificultades para verificar la operatividad real de la compañía. Estos elementos sugieren que la entidad podría haber sido creada únicamente para canalizar fondos. El caso plantea interrogantes sobre la transparencia y el origen de los recursos utilizados en la campaña.
