La contienda electoral en la región caribeña colombiana se centra en la disputa por el apoyo de las maquinarias políticas tradicionales. El candidato Cepeda presenta mayores posibilidades de crecimiento, aunque aún no ha recibido un flujo significativo de financiación proveniente de los políticos establecidos. Por otro lado, De La Espriella se posiciona en segundo lugar, contando con el respaldo más firme de la influyente familia Char. Esta batalla por el voto organizado se perfila como crucial para definir los resultados en la región. La falta de recursos económicos para Cepeda podría limitar su capacidad de movilización. El apoyo de los Char a De La Espriella le otorga una ventaja estratégica considerable. La situación refleja la importancia de las alianzas y el poder de las estructuras políticas locales en el contexto electoral colombiano.