A mediados de junio, 99 guerrilleros en Colombia entregaron sus armas al gobierno como parte del plan de “paz total” del presidente Petro. La desmovilización tuvo lugar en una zona rural del sur del país, simbolizando un inicio de vida alejado del conflicto armado que ha costado casi medio millón de vidas. Sin embargo, la iniciativa ahora enfrenta interrogantes debido al reciente nombramiento de Abelardo De la Espriella, una figura de línea dura, en una posición clave. Este cambio de liderazgo ha generado incertidumbre sobre el futuro del proceso de paz y el trato a estos excombatientes. Algunos se preguntan si la entrega de armas fue prematura o incluso un error, dadas las nuevas circunstancias políticas. La situación coloca a los guerrilleros desmovilizados en un limbo legal, a la espera de garantías para su reintegración a la sociedad. El futuro de la “paz total” de Petro queda ahora en entredicho.

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