Colombia se prepara para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en un clima de creciente preocupación por la seguridad. Las autoridades han identificado hasta 40 amenazas potenciales, atribuidas principalmente a disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En respuesta, se ha reforzado la seguridad en todo el país, especialmente en las zonas más vulnerables. El gobierno ha anunciado un plan de recompensas para quienes proporcionen información sobre posibles ataques o acciones que perturben el proceso electoral. Estas amenazas han generado polémica y debates sobre la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de los votantes y candidatos. La situación plantea un desafío significativo para la transparencia y la legitimidad de la segunda vuelta. Se espera que las medidas de seguridad se mantengan elevadas hasta después de la jornada electoral.